25 junio 2012

Día 05. El paraíso

El día empezó pronto cogiendo el autobús a las cataratas de Iguazu. Como no tenia pensado volver a dormir en Puerto Iguazu y tuve que hacer check out en el hostel algo tenia que hacer con la mochila para no cargar con ella todo el día, por suerte en el hostal me la guardaban y ya me pasaría a recogerla por la tarde cuando volviera. Lo primero nada más llegar y sin querer parecer repetitivo el precio de la entrada era bastante distinto del que venia en la guía, pasando de los 60 pesos a los 130 pesos. Pero no es eso lo que más jode, y es que si eres argentino el precio son 50 pesos pero para extranjeros 130, muy pero que muy bien. ¿Que sera lo próximo? ¿Te cobraran el doble por la comida si eres extranjero? ¡Viva la discriminación!

El hostel donde me aloje

Después de pagar la entrada me dirigí hacia el trenecito que te lleva a la Garganta del Diablo, como bien me habían recomendado ya tres personas distintas. Hay que decir que nada más entrar al parque pensé... ¡Que mierda es esto! Yo llegaba con la idea de encontrar un parque natural y eso parecía más bien la entrada a un parque de atracciones, aunque luego cambiaría de parecer (en parte). El tren iba petado pero básicamente los que íbamos en ese trenecito eramos todos los que estábamos en el parque y ademas era el primer tren que salia. Después de un buuuuen rato, ya que el cacharro ese no podía ir más lento, llegamos al inicio del camino a la Garganta del Diablo, que es lo más impresionante de las cataratas. El camino era una pasarela de metal que recorría un buen trecho por encima de ríos. Se podría decir que en ese momento la población del parque era en su mayoría japonesa, vamos que iba caminando y rodeado de japoneses jubilados por todas partes. Después de rato caminando veo que todos los japoneses se empiezan a parar y comienzan a sacar todos sus chubasqueros, como no los japoneses eran los únicos que veías con chubasquero.


El trenecito Chu-Chu que te lleva hasta la Garganta del Diablo

¡Y al fin la Garganta del Diablo! Difícil de explicar lo impresionante que es aquello, te encuentras en una pasarela sobre la catarata de 80 metros de altura, viendo como cae todo ese agua, mientras que a la vez cuando corre el aire aunque sea un poco te empiezas a calar entero, y hay entiendes el porque esos japoneses se ponían los chubasqueros. Cada dos por tres tenia que estar limpiando la lente de la cámara que se empapaba de agua en lo que me daba tiempo a sacar una foto, menos mal que era waterproof. Después de un rato el grupo organizado de japoneses se fue y quedamos cuatro gatos allí arriba en el mirador, y como digo eso es increíble, más aun si no esta petado de gente. Finalmente tras acabar empapado me fui de allí o al final iba a estar mojado el resto del día. 


¡Turistas japoneses por todas partes!
Antigua pasarela de madera destruida, ahora ya todas eran de metal

La Garganta del Diablo 

 Impresionante



 Los pequeños puntos que se observan son pajaritos, parecían golondrinas y no paraban de volar alrededor de las cataratas


Volviendo por las pasarelas me encontré con unos pájaros muy curiosos, parecían importarles más bien poco mi presencia ya que se posaban en las ramas de los arboles, que estaban a menos de un metro de mi o incluso en la misma pasarela. Después vino más gente y entre ellos había un padre con su hijo en brazos, pues de repente uno de los pájaros se hecho sobre el niño y se puso a aletear, fue super curioso porque nos quedamos todos sin saber a cuento de que el pájaro había atacado al niño. Total que dice la madre del niño "¿Oye no llevaba el niño una galleta en la mano?". Lo que paso es que el pájaro vio la galleta y se la quiso quitar, lo mismo le daba que la tuviera en la mano. Como digo pasaban bastante de tener miedo de la gente, gracias a dios que en Zaragoza aun no me a atacado ninguna paloma para quitarme la comida. Por cierto este pájaro del que hablo es la "Urraca de cresta alborotada

La Urraca de cresta alborotada, momentos previos al ataque al niño

Volví a coger el tren y me puse a buscar el sendero Macuco. Este sendero de 3,5 km ida y otros tantos la vuelta cierra antes que el resto de sitios de las cataratas debido a que la ida y vuelta son aproximadamente 3 horas, puede parecer mucho para un total de 7 km pero hay que tener en cuenta que la idea es ir despacio y en silencio para así poder ver a los animales que habitan por allí. La verdad es que la mayoría de las veces los animales te veían y/o oían antes que tu a ellos y lo único oías algún animal escapando sin saber ni que había sido. Aun así pude ver hormigas del tamaño de una moneda de euro, un "Coatí", más "Urracas de cresta alborotada", un "Cien Pies" de unos 10 cm que en lo que me despiste un momento sacando unas fotos se me subió por el pantalón hasta la altura de... Bueno que no veas para quitármelo sin tocarlo tal y donde estaba, haber si me iba a picar y la liábamos, aunque realmente no son peligrosas sus picaduras. También me encontré una "Tarántula" que fue lo que más me sorprendió, estaba caminando por en medio del camino y en cuanto me vio se quedo petrificada, me acerque y seguía hay completamente parada, le enchufe la cámara a un palmo de distancia para sacarle fotos y nada, no se movía para nada. La verdad que me acerque bastante con la creencia de que las tarántulas no picaban, o eso me sonaba, aun así tampoco me puse a acariciarla. Luego ya aquí de vuelta buscando información me entere de que todas las arañas tienen veneno y pican, lo que a la tarántula se refiere dicen que es similar a lo que podría ser una picadura de avispa, así que no es que sea muy venenosa. Al no ser que seas alérgico al veneno claro esta. Otro mecanismo de defensa que tienen son unos pelillos que pueden soltar que dan picazón. 


Aunque las probabilidades son escasas ya hubo una muerte de un bebe por el ataque de un puma hace ya unos cuantos años






Y al final del camino macuco... una cascada 

Con su poza 

Enchufandole la cámara a la ¡Tarantula!

A parte también me pareció ver el "Macuco", pero no lo podría jurar porque el bicho salio corriendo en cuanto me vio, este animal que se llama igual que el sendero es una especie de ave terrestre, vamos que no vuela, es como una especia de pavo gris y sus huevos son como los de un pitufo(si es que los pitufos pusieran huevos, podeis verlos en el articulo de la wikipedia aqui o buscando en google aqui). A parte de tanto animalejo al final del sendero hay una pequeña cascada, pero lo mejor del sendero es lo que ya conté, ir en silencio y intentar pillar infraganti a los animales de la zona.

Un faro? WTF

Los coatíes cada dos por tres andaban peleando entre ellos

Y iban a sus anchas por donde querían, siempre en manada

De allí ya me fui a recorrer otras tantas pasarelas camino a el barco que te lleva a la isla San Martín, y si es que hay una isla entre las cataratas. Aquí hay que tener cuidado de no equivocarte y pagar por ir a la isla ya que esta incluido en el precio de la entrada básica. La cosa es que hay dos servicios de barcas que te llevan a la isla, el primero te cobra, pero si sigues el sendero esta el gratuito. Y al no ser que vayas a ir a coger la barca que se acerca a las cataratas para remojarte un poco pues como que no merece la pena. 




 Isla San Martín


Lo que yo no sabia era que aquí podías bañarte, pero si, tenían una zona marcada con pequeñas boyas para que la gente se bañase en el rió sin llegar a meterse en la zona de corriente. Lo que claro el bañador y toalla no me lo había traído ya que no tenia ni idea, así que no me quedo más remedio que... bañarme en calzoncillos, no llevaba los más sexys del mundo pero que se le va a hacer. Y que gozada, el agua no estaba para nada fría y hay que tener en cuenta que allí era invierno, pero sin embargo el tiempo era inmejorable y hacia un día de calor y sol a pesar de algunas nubes. Las vistas hay metido en el agua bañándote no tenían precio, bueno si lo tenia y el doble si no eras argentino, pero merecía la pena. La pena que no había demasiada agua y la zona para bañarte apenas cubría. 




De allí con mis calzoncillos mojados bajo el pantalón me dirigí a ver el resto de la isla, había montones de "Jotes" o también conocidos como "Buitre Negro Americano" y lo que más me gusto fue el poder ver un "Armadillo", nunca había visto uno más que en documentales y me parece un animal muy curioso, ¿Cuantos animales hay con una armadura de serie como la de los armadillos? Este pasaba de todo el mundo, estaba hay al lado del camino removiendo la tierra en busca de comida y le daba lo mismo tener a una persona hay mirando que a cinco. Por cierto sabíais que el armadillo contiene ciertos microorganismos que producen enfermedades como el Mycobacterium leprae, la bacteria causante de la lepra. Pues bien llega un hombre y le digo es que no se inmuta para nada, pasa de nosotros totalmente y va el tío y le da con el pie, el armadillo se hecho para un lado y siguió a lo suyo pasando de nosotros. Desde aquí solo puedo desear al tontolaba que anda molestando a los animales y le dio con el pie "que cojas un Mycobacterium leprae en el pie", ya veras como dejas de darles pataditas a los animales.

Buitre Negro Americano 

El armadillo 



De película

Bueno desde la isla había unas vistas espectaculares, poco antes de encontrarme con el armadillo empece a ver todo el suelo mojado y caminando un poco más parecía estar lloviendo, pero no, si estando sobre la garganta del diablo me empape ahora que estaba enfrente de un montón de cascadas el empape ya era aun mayor, pero las vistas bien que lo merecían.


Después ya regrese a seguir viendo lo poco que me quedaba, los manatíes andaban en manada por todo Iguazu a sus anchas, persiguiendo a los turistas con comida. Un chaval se agacho a tocar uno de ellos y mientras otro se subió a la valla de enfrente y de hay a la chepa del chaval, a lo que te descuidabas como llevaras comida los tenias encima.




Al fondo se puede ver a un montón de gente en una de las pasarelas

Pensaba que no me daría tiempo a ver en el día todo Iguazu pero finalmente acabe de recorrer todas las pasarelas y como ya empezaba a atardecer y no dormiría en Puerto Iguazu empece a caminar hacia la salida,  a esto que voy caminando y hay una pareja de extranjeros delante y de repente la chica se hecha a un lado, yo sigo caminando y ZAAAS por poco piso a otra tarántula que estaba hay en medio del camino, igual que la otra esta se quedaba hay completamente parada sin moverse, imagino que se creerán que no las vemos si no se mueven por que otra explicación no se me ocurre. Ya cogí el autobús de vuelta a Puerto Iguazu, recogí mi mochila y fui a la estación de autobuses a pillar un autobús a Ciudad del Este, Paraguay, que por poco pierdo y era el ultimo del día.


El autobús no pasa directamente de Argentina a Paraguay, si no que atraviesa durante casi una hora Brasil para llegar hasta Paraguay. Como ya dije cada frontera es distinta y en este caso para que no tengas que sellar la entrada y salida a Brasil directamente cruza por este país sin hacer paradas y arreglado. 

Pues bien llegamos a Ciudad del Este, Paraguay, Es de noche el autobús va pasa la frontera y me deja pasando la frontera, bajo y veo el panorama... Montón de gente en la frontera y una inseguridad total, me vuelvo para atrás hasta la frontera, yo debía de ser el único no paraguayo del autobús porque fui el único que bajo allí. Bien pues entro al control donde te ponen el sello de entrada al país, le doy el pasaporte y... Veo que se pone a buscar los sellos y no ve el de salida de Paraguay de 2 días antes. Recordemos que cuando salí de Paraguay la anterior vez la lié y salí sin sello de salida, gran cagada. Pues me dice que no tengo el sello de salida a lo que yo le explico toda la historia. Y me dice que tendré que hablar con su jefe... a lo que yo digo "CAGADA", maldito el momento en el que no me cogí el billete de vuelta en la aduana para que me pusieran el maldito sello de salida. Bueno a esto que me atiende su jefe, un hombre delgado con pinta de cocainomano y dientes de oro, uno por cada turista al que habrá sablado. Le vuelvo a explicar todo y me dice que tengo que pagar una multa y me arreglan lo del sello de salida. El arreglo básicamente es que me ponen un sello de salida del día que salí como si me lo hubieran puesto es su momento. La situación es que estoy allí sin opción a volver a cruzar la frontera, ya que era el ultimo autobús y como no la cruce a pie y me quede en Brasil no hay otra, o bien pagar la multa que me dice el hombre de brillante dentadura. La cuestión es que tenia la idea de en la capital, Asunción, pillar un billete de avión hasta el sur de Argentina, y como compre el billete, y en el aeropuerto me digan que por el tema del pasaporte, que falta un sello, no puedo pillar el avión, hay si la hemos jodido. En todo caso me da la sensación de que en vez de una multa estoy pagando un soborno/estafa para ponerme el maldito sello. El problema ahora es el siguiente, no llevo apenas un duro en la moneda de Paraguay... pero por suerte o desgracia acepta pesos argentinos, ahora viene la segunda gracia, ni aun con pesos argentinos llevo lo suficiente para pagar la multa. En este caso me vino bien, ya que el hombre tuvo que aceptar que le pagara menos, aun así la broma fueron unos 26 euros al cambio.

Total que salí de allí con apenas unos pocos guaranís en el bolsillo. Había unos moto-taxis poco más adelante y teniendo en cuenta que la estación de autobuses podía estar a una hora caminando, y si llegaba hasta ella seguramente lo haría con unos cuantos kilos menos a mi espalda teniendo en cuenta lo poco seguro que se veía aquello... Me dirigí a los moto taxis. Total que les pregunto cuanto por ir a la estación y me pedían el doble de lo que llevaba, les pregunte que tal si voy andando y me dicen que bien pero que lo mismo me atracan, así que guay. Había uno que por lo visto debía de ir para allá y me dijo que me llevaba por la mitad. Así que nada hay estaba yo montando en moto de paquete por primera vez en mi vida, jamas monte en moto, hay agarrado haciendo mi mejor esfuerzo para no caerme para atrás en las cuestas, porque no veas como tiraba la mochila hacia atrás en las cuestas arriba, más aun con el motorista hay esquivando boquetes en el suelo. Total que ademas llevaba una bolsa en la mano, yo sin poder soltarme para no vencerme para atrás y rezando para que no se metiera la bolsa en la rueda y acabáramos pegandonosla. Que ya me a pasado más de una vez el que se me metan las alforjas entre los radios de la bici, y buena ostia que me pegue una vez por ese motivo.

Bueno total que le pregunto si hay algún banco cerca de la estación y me dice que allí no hay nada. Total que haber que hago yo en la estación sin dinero... Le digo si podemos parar en algún cajero de camino, que lo mismo me da uno que otro.  Total que me lleva al que el quiere, a esto que me deja en una calle super cutre con unos gachos sentados en una mesa hay en medio de la calle al lado del banco. Y aquí fue cuando digo bueno aquí ya es cuando me entran mientras saco dinero y me atracan, me roban todo el dinero, etc. Realmente fue la única vez durante el viaje que sentí verdadera inseguridad. Para más inri el puñetero cajero no me dejaba sacar dinero así que tuve que probar otro que estaba en el mismo banco. El de la moto taxi diría "este que cojones hace que tarda tanto" así que entro y yo ya pensando "ahora ya si, ahora me atracan", pero no, finalmente conseguí sacar el dinero y siguió el trayecto hasta la estación de autobuses (por cierto al final si que había un banco con cajeros en la estación de autobuses...).

Ya compre el billete a la capital, Asunción y la historia continua, pero en el próximo capitulo.

PD: En esta ocasión me retrase un día con la entrada, pero como habréis visto es más larga de lo normal y a eso hay que sumarle que casi la mitad de las fotos del viaje pertenecen a este día, con lo cual la edición y selección de todas ellas me a llevado unas cuantas horas.

20 junio 2012

Día 04. Cruzando fronteras

Empecemos remontándonos al día anterior, justo antes de coger el autobús. Hay una cosa muy curiosa que jamas vi aquí en España y que en  Argentina, Paraguay y Uruguay parece haber y son los "Maleteros". Lo primero que os vendrá a la cabeza es el maletero de un coche o un autobús, pues nada que ver. El maletero es un hombre que se dedica a... Bueno mejor os describo bien la situación con la que me encontré. Voy a coger el autobús que me llevaría a Posadas tras unas 13 horas, voy cargando mi mochila que pesa algo más de 10 kilos la cual llevo cargando durante todo el día, me dirijo hacia la parte de atrás del autobús para guardar la maleta en el maletero, a lo que veo que hay un hombre al que se le dan las maletas, este les pone una pegatina con un numero que te da como resguardo para cuando vayas a recogerla, acto seguido coge la maleta y la mete en el maletero del autobús. A esto que veo que la gente empieza a sacar dinero y le dan una propina por dicha tarea... a lo que yo me quedo con cara de MANDE! Y hay tenemos al "Maletero".


Haber que no es que tenga yo nada en contra de estos hombres que tienen su manera de ganarse la vida pero... vamos a ver me pego yo todo el día cargando en la espalda la mochila, que tiene unas asas que parecen las de una bolsa de supermercado que te cortan la circulación de lo mala que es ¿Y llega este hombre y por pegarle una pegatina a la mochila y meterla en el maletero hay que darle una propina? Vamos que me toca los cascabeles.


Bueno continuemos con el día que toca hoy. Una vez llegue a Posadas a eso de las 4:00 de la mañana me encontré con el mismo problema. Apareció un hombre que empezó a sacar las maletas del maletero, y claro dicho acto requiere de una propina porque yo sin este hombre seria totalmente incapaz de encontrar por mi mismo mi maleta y sacarla del maletero. Así que otra propina más. Bien es aun de noche y estoy en una estación de autobuses que sospecho esta a las afueras de la ciudad porque esta todo oscuro y no se ve nada de nada. Tras rechazar a los taxistas que tanto se preocupan por mi me dirijo a los baños de la estación. Cual es mi sorpresa que según entro me encuentro a un lado a un hombre tras una mesa, con unas servilletas y una cesta con dinero, podéis adivinar el resto, cartera fuera del bolsillo una vez más y otra propina para la cuenta.

Eso de la derecha era un pedazo hormiguero, debían de ser grandes sus inquilinos.

Después de eso fui a preguntar cuando salia el autobús que cruza la frontera con Paraguay que es la razón de estar allí, queda poco más de una hora hasta que salga el autobús así que tomo asiento y a esperar. En la estación aparte de los trabajadores solo estoy yo y el maletero, así que al final acabamos pasando el rato hablando. Después de un rato de charla con el y darme algún consejo sobre Iguazu me empiezo a dar cuenta de que por aquí la gente es muy religiosa. Posiblemente sea un ignorante pero hablando con ese hombre también me entere de que en Semana Santa en principio no abría que comer carne, cosa que la verdad jamas había oído en España, pero que es así, claro que no soy religioso. Después el hombre me regalo un periódico con una foto de una tía semidesnuda en la parte de atrás, de la cual hacia algún que otro comentario con cara de salido de vez en cuando.


Ya de hay cogí el autobús a Encarnación, Paraguay. Estaba algo nervioso ya que era la primera vez que cruzaba una frontera por tierra con sus controles y toda la pesca. Al cruzar cuatro fronteras distintas en este viaje llegue a la conclusión de que cada una funciona de una forma distinta, lo cual es un cacao y esta seria la que peor hecha estaba. Bien el autobús llego hasta un puente de unos 3 km de largo que cruza un pedazo de rió, se detiene en un lado del rió, bajas del autobús, sellas la salida de Argentina, el "autobús espera" o no, en este caso si (si lo pierdes tienes que esperar al siguiente, el mismo billete de autobús te vale, hay que guardarlo) y cruzas todo el puente estando en tierra de nadie, llegas al otro lado, bajas de nuevo, te sellan la entrada a Paraguay, subes si no se a ido el autobús una vez más y ya estas en Paraguay. A lo que me pregunto "¿Tan difícil era hacer los dos puestos de control juntos y no uno en cada lado del puente?". 


Ya llego a la estación de autobuses de Encarnación y bueno me encuentro que aun es de noche y no tengo ni un guaraní, la moneda de Paraguay. Pregunto por el autobús a Trinidad donde me dirija, que casualmente costaba el doble que en la guía y ya me dicen donde puedo cambiar dinero. En este caso la "Casa de cambio" era un hombre de poca confianza sentado en un taburete en el arcén, con un maletín encima lleno de billetes y monedas. Entre que esta vez no pasaría más que el día en Paraguay y el hombre del cambio no me inspiraba ninguna confianza decidí cambiar el dinero justo, lo cual se traduce como el doble de dinero de lo que pone en la guía que costaba todo.


Ya en el autobús lo normal, esperar, ver como entran vendedores de comida en el autobús una o dos veces por viaje como mínimo y más esperar. Y sobretodo intentar no dormirme. Uno de los problemas que tenia era que a diferencia de en España, que lo normal es que cuando coges un autobús de larga distancia te vayan cantando donde estas cada vez que llegas a una parada, por si te has dormido y eso, allí eso no se estila. Claro esta que como yo no conozco ningún sitio de allí, nunca se si estoy donde tengo que estar, más que nada me guió por la hora, sabiendo cuanto tarda en llegar el autobús se a que hora estaré y más o menos calculo donde me tengo que bajar para no quedarme frito y pasarme de largo. A parte de normal siempre hago saber al conductor que no tengo ni idea de donde voy para ver si me pega un toque.


Bueno total que llego a Trinidad y empiezo a caminar, pregunto por las ruinas, camino, pregunto otra vez. Y hay están, unas ruinas de un poblado jesuita que se veían preciosas al ser que estaba amaneciendo, porque  atraerme por el tema religioso como ya os habréis imaginado como que no. Empiezo a sacar fotos por encima de la valla mientras busco la entrada, es una simple valla de alambrada de un metro de alto. Total que llego y no hay ni el tato, hay una puerta de metal que bien se podría abrir, no tiene candado ni nada pero esta cerrada, turistas cero. Sigo caminando y veo que hay otra puerta más pequeña y esta abierta así que como no hay nadie entro para dentro y digo haber si así me ahorro la entrada. Pues estamos listos empiezo a caminar y plas segurata a la vista. 


Así que nada le digo al de seguridad que no sabia si estaba abierto y como vi la puerta abierta y no vi nadie entre, la verdad que al hombre parece importarle tanto que me haya colado como que se ponga a llover en China. Le pregunto cuanto cuesta la entrada y...¡ SORPRESA! La guía ponía que la entrada costaba 5.000 guaranís y yo por si acaso llevaba 10.000 guaranís por si se había doblado el precio, pues no, no se había doblado, se había quintuplicado, ahora ya no eran 5.000 sino 25.000 guaranis. El hombre era muy majo y me comento que depende del país por lo visto cobran más o menos(que guay), pero vamos que a mi se me quedaba en 25.000 aunque me comentaba que si le decía a la taquillera que no tenia más y tal que igual me lo dejaban más barato. Bueno voy para ya y me dicen lo que me había dicho el de seguridad, les digo que vengo de Argentina y que solo llevo 10.000 guaranis a lo que me dicen que si acaso lo puedo pagar en pesos argentinos, pero vamos que los 25.000 los pago igual. Así que les digo que naranjas chinas, para ver unos restos de ladrillos apilados los veo igual gratis desde el otro lado de la valla que se ven igual. La subida de precios me puede molestar más o menos, pero eso de que te cobren precio especial por ser extranjero me toca las... pelotillas, mucho tiene que merecer la pena lo que voy a ver para dejar que me discriminen por ser extranjero y pagar más. Así que nada acabe de verlas a través de la valla y de sacar unas fotos y ya me volví para Argentina que ahora tenia que ir a las Cataratas de Iguazu.


Pero aquí hice la mayor liada del viaje. En la estación de autobuses de Encarnación pillo el bus que me llevaría hasta la estación de Posadas de nuevo pasando la frontera, pero despistado de mi no me entere cuando el autobús paro en las aduanas del lado Paraguayo ya que no lo reconocí. Al haber cruzado de noche y ahora ser de día ni me di cuenta. Total que a lo que me di cuenta de que ya estábamos en el puente digo ¿Que hago ahora...? Si me bajo en mitad del puente tengo buena caminata hasta el otro lado y con toda la solera y ya veremos si no me dicen nada, eso si el autobús puede para aquí en medio. La otra opción que fue la que escogí era tirar hasta la frontera de Argentina y ver que pasa, a una mala si me dicen que no puedo pasar por no tener el sello de salida pillo en la parada de enfrente el autobús en dirección contraria hasta el otro lado del puente y que me pongan el maldito sello de salida. Bueno me revisan el pasaporte y como no me dicen "pero usted no tiene el sello de salida de Parauguay", así que nada le cuento lo que paso y me dice "bueno no pasa nada solo te lo digo para que lo sepas para la próxima". Y aunque parezca que todo salio bien y así fue ese día, esto me traería problemas más adelante, pero eso tocara contarlo en su correspondiente día.


Ah esto que salgo de aduanas corriendo a por el autobús que en este caso el anterior no espero y ya había otro que se iba y me para uno de aduanas que estaba hay en la carretera con una mesa hay en medio para revisar el equipaje. Total que mira la mochila y me pregunta "¿Que llevas en la mochila?", a lo que le contesto "¡De todo!", a lo que me contesta "Pasa". Y así me salve de que me revisaran todo el equipaje.


Total que subo al autobús y coincidí con el mismo conductor del bus de la mañana, total que estuvimos hablando y me comento lo que yo ya os dije de lo del tema del transporte que había subido una burrada y junto con el maletero de la mañana ya era el segundo que me recomendó que en Iguazu pillara lo primero el tren que te sube a la Garganta del Diablo y después ya fuera a ver el resto, así que eso seria lo que haría. A parte me contaba que antes llevaba un autobús que subía todos los días para allí así que había estado unas cuantas veces en Iguazu.



El resto ya pillar el autobús a Iguazu, por supuesto el doble de caro que lo que ponía en la guía. Ya llegue a Puerto Iguazu unas cinco horas más tarde. Al salir de la estación me encontré con un chaval que se dedicaba a buscar a los turistas para llevarlos a los hostales, y estos le dan algo por llevar alguien allí, así que como estaba hecho polvo y el hostal era barato deje que me llevara, incluso me vendía maría, servicio completo. Obviamente no compre, por si a alguno le quedaba alguna duda. Ya el resto dar una vuelta por el pueblo, comprar algo para cenar y la comida para todo el día de mañana. En las Cataratas de Iguazu es todo muy caro obviamente así que mejor llevar la comida ya preparada. Aproveche para lavar algo de ropa, que ya cantaba y poco más. Ya a dormir que mañana me esperaba un día intenso.





PD: A partir de lo contado de esas dos veces que tuve que pagar propina a los maleteros, y otra por usar un baño, ya no volví a pagar por ello durante el resto del viaje. ¿La solución? Pues me subo al autobús con la pedazo mochila de 65 litros y a tomar por saco, en cuanto a lo de pagar por usar los baños la solución es todavía más fácil, creo que no hace falta explicarlo.